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10/08/2015

Una entrevista con Antoni Arola sobre el diseño

Con Wild Forest for Men de Armand Basi ganando un premio tras otro del sector del packaging, queda claro que la madera es tendencia. ¿Hemos de pensar, por lo tanto, que en el futuro veremos más a menudo este tipo de envase? ¿De dónde procede la idea de integrar la madera en el diseño de un envase? ¿Y por dónde empieza un diseño de este tipo? Antoni Arola, director del estudio de diseño responsable de Wild Forest, nos revela detalles exclusivos para crear un buen diseño de un frasco de perfume.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de diseñar un frasco de perfume?

Antoni Arola: Al diseñar un pack de perfume, debe tenerse siempre presente una serie de factores. Debe ser muy actual, pero al mismo tiempo debe durar. La idea es que dentro de 10 años, al volver a mirarlo, siga pareciendo atractivo.

En segundo lugar, hay que de reflejar los valores de la marca y, en algunos casos, incluso las características de la propia fragancia. Y con todo esto se hace un cóctel echando mano de la creatividad personal que el diseñador aporta a la mezcla.

Por supuesto, es necesario que el envase en sí mismo resulte deseable. Siempre me pregunto a mí mismo: "¿Qué me gustaría ver en mi propio cuarto de baño y que me sabría mal tirar cuando se acabe?"

¿Cómo es el proceso de diseño propiamente dicho?

Antoni Arola: Un frasco de perfume tiene una serie de componentes invariables, casi como un cuerpo. El frasco es el torso y el pulverizador es la cabeza. El cuerpo puede adoptar formas muy variadas y además podemos jugar con su vestimenta y añadir el tapón como si fuera un sombrero. Cada componente va asociado a unos determinados materiales. El frasco tiene que ser de vidrio y el pulverizador, metálico. Todo lo demás depende solo de la creatividad.

El proceso de creación de un envase puede durar unos 18 meses, pero empieza siempre con un dibujo o, mejor dicho, varios dibujos. Estos bocetos iniciales acaban confluyendo en uno o dos diseños. Luego se escoge la forma y los materiales y, a continuación, empezamos con las maquetas. Las maquetas muestran qué es lo que funciona y lo que no, y eso permite ir ajustando el diseño hasta llegar a la forma definitiva.

¿Fue así como crearon Wild Forest for Men de Armand Basi?

Antoni Arola: Sí, más o menos. En ese caso concreto, el cliente (el perfumista IDESA) determinó el uso de madera. No solo querían un tapón de madera, sino todo el envase, y la idea nos pareció genial. El proyecto empezó con una visita a la fábrica de Technotraf Wood Packaging, para ver qué posibilidades había. Y ahí es donde empezamos a sentirnos motivados de verdad. Vimos ejemplos de los envases que habían creado para marcas como Issey Miyake, nos hicimos una idea de la capacidad productiva de la fábrica y nos pusimos manos a la obra enseguida.

Nuestro estudio viene trabajando con Armand Basi desde hace unos 15 años, así que conocemos bien la marca. Creamos unos cuantos diseños iniciales y probamos diferentes ideas para una "caja" hecha a partir de un solo bloque de madera. También queríamos incluir una ventana que recordara a un nivel de carpintero. El tapón sería otro bloque de madera, una versión reducida del cuerpo. El resultado fue magnífico. Se aprecia el grano de la madera, es sincero, real, y como debe hacer todo buen envase, resulta rompedor.

¿Cómo ha cambiado el diseño para perfumes a lo largo de los años?

Antoni Arola: Antes, los productos tenían un ciclo de vida más largo y los diseños eran duraderos. Ahora, las marcas están inmersas en la "locura" de la moda. Las tendencias de moda son muy caprichosas y a veces son un verdadero rompecabezas para las marcas de cosmética. Es una situación que a mí me incomoda. No hay una fórmula invariable para el buen diseño. Lo que está claro es que tiene que ser duradero y resistir las oleadas cambiantes de la moda. Sea como sea el diseño, necesita un concepto claro y potente, y, en algunos casos, valor para sacarlo adelante.

Hoy en día, la madera está presente en muchos sectores del diseño, desde las bicicletas a las gafas de sol. ¿A qué lo atribuye?

Antoni Arola: En general estamos asistiendo a un regreso a los materiales naturales. Madera, vidrio, granito, piel, telas... En el mundo tecnológico actual, todo lo que nos rodea —coches, televisores, ordenadores— es elegante y perfecto, pero artificial. Los seres humanos necesitamos cosas normales, cosas naturales.

La nueva generación hipster se rebela contra este entorno. Su obligación es llevar la contraria a sus padres. Van a trabajar en bici, compran artículos de comercio justo y tienen macetas en casa igual que sus abuelas, pero nunca puede faltarles el iPhone en el bolsillo. Esa es la realidad. A pesar de su mentalidad ecológica, están conectados a internet día y noche, así que supongo que esas prácticas les ayudan a compensar su tendencia al consumo tecnológico.

Entonces, ¿la madera no es más que una tendencia pasajera en el mundo del diseño?

Antoni Arola: Todas las tendencias son cíclicas, y la madera no es una excepción. Antes, el roble estaba anticuado, pero ahora ha vuelto. El wengué era una madera sofisticada y ahora la encuentras en melamina. Sí, la tendencia del diseño en madera acabará cambiando, pero lo que no se puede saber es si el ciclo será corto o largo. Lo que es seguro es que la madera siempre será un buen material. Es un material "noble". Tiene dignidad. Es adecuado para todo el mundo en todos los niveles, desde el consumo masivo hasta los objetos de lujo. También imprime un toque personal a los productos. Cada pieza de madera es distinta, así que un envase de perfume en madera es siempre un objeto exclusivo, único en el mundo. Y además no hay que olvidar que es natural y puede ser sostenible.

Sí, últimamente se habla mucho de sostenibilidad. ¿La conciencia medioambiental es una tendencia o estamos viviendo un cambio profundo?

Antoni Arola: Yo espero que dure. Es un asunto demasiado importante para quedarse en una simple moda. La generación actual se toma en serio la ecología, así que quizá sea capaz de impulsar un cambio real.