Fragrance

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24/10/2018

Grandes cambios en el packaging sostenible

Hoy día, introducir una pajita de plástico en un mojito es tan políticamente correcto como ponerse unos gemelos de marfil. El plástico de un solo uso es el nuevo escándalo moral. Ya se ha prohibido en Wetherspoons y Pret a Manger, y ahora McDonald's está probando alternativas de papel.

En el sector del packaging cosmético, sin embargo, el plástico de un solo uso sigue siendo habitual. Dado que existen claras ventajas competitivas para las empresas que reaccionen ante la demanda de los consumidores, ¿por qué resulta tan complicado emprender medidas positivas?

Como director de Design & Advanced Technologies en Quadpack Industries, estoy inmerso en este debate y una cosa ha quedado clara: adoptar una política sostenible en nuestro sector no es tan fácil como se pudiera pensar, por diferentes motivos.

Alternativas al plástico

En primer lugar, los sustitutos más evidentes del plástico presentan problemas. Existen alternativas derivadas de materiales orgánicos, como la caña de azúcar. Si bien procede de un material sostenible, este biopolímero no es biodegradable y acaba convirtiéndose en microplásticos. Incluso la madera no es garantía de sostenibilidad, si no procede de bosques certificados.

El segundo problema es el precio. Es posible que las marcas quieran adoptar técnicas más respetuosas con el medio ambiente en sus cadenas de suministro, pero se enfrentan a las consecuencias que ello conlleva en materia de costes. A menudo, la transición al uso de materiales sostenibles puede duplicar el coste del packaging. Para los productos que se comercialicen en mercados competitivos, puede que no sea viable repercutir estos costes adicionales a los consumidores.

El tercer desafío se deriva del nivel de conocimientos sobre las opciones. Algunas de las empresas de mayor envergadura cuentan con especialistas dedicados a investigar soluciones sostenibles, pero muchas otras no. Esta falta de conocimiento hace que la adopción de materiales sostenibles resulte mucho más difícil.

Importantes avances

Aunque todo esto suene muy pesimista, también hay buenas noticias. Existen soluciones. En términos de materiales, las nuevas tecnologías están logrando los avances que todos esperábamos. Por ejemplo, Sulapac, una firma con la que colaboramos, produce un material fabricado con virutas de madera y aglomerantes naturales. Es resistente al agua y la grasa y también biodegradable. Podría ser un producto verdaderamente revolucionario, dado que ofrece todas las ventajas del plástico sin el problema de los residuos de este material.

A medida que aumente su producción, el coste de los materiales disminuirá, lo que contribuirá a romper las barreras relacionadas con los costes. Además, nuestro equipo creativo siempre diseña teniendo en cuenta la sostenibilidad, por ejemplo, reduciendo el uso de materiales en lo posible, lo que minimiza el impacto en los costes. En cualquier caso, los nuevos productos suelen lanzarse a un precio más alto, ya que los consumidores todavía no tienen una idea clara del precio aceptable.
Una importante ventaja adicional es la actitud del sector. Las marcas quieren mejorar, algo que se refleja en auge en los análisis de los ciclos de vida, y los hábitos de los consumidores también están cambiando. Los millennials se preocupan mucho por el medio ambiente. Las marcas pioneras en el ámbito de la sostenibilidad pueden superar a sus rivales más prudentes.

Y, lo que es más importante, el entorno de inversión está apoyando las prácticas sostenibles. Los bancos están apostando por los principios de inversión basados en criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés). El fondo soberano noruego, con activos por valor de 1 billón de dólares, y el banco de inversión francés Société Générale están dando prioridad a los fondos que cumplen los criterios ESG. Creen que su relación riesgo-rentabilidad es superior, dado que las marcas responsables son menos vulnerables a protagonizar escándalos y a sufrir el abandono de los consumidores. La rentabilidad de los índices ESG apuntalan esta idea, dado que están batiendo al resto de índices, como aquellos centrados en mercados emergentes, desde 2012.

Perspectivas positivas

Todo ello da lugar a un sector con serios desafíos por delante, pero con un arsenal de soluciones cada vez mayor. El progreso es lento pero, en Quadpack, nuestro plan es guiar al sector en la dirección correcta. Este año, implantamos una rigurosa estrategia de responsabilidad social corporativa. Contamos con un equipo de packaging sostenible dedicado a ampliar nuestra gama de materiales respetuosos con el medio ambiente. Nuestra fábrica maderera cuenta con las certificaciones FSC y PEFC. Trabajamos con materiales verdaderamente sostenibles, como Sulapac, y colaboramos con investigadores de todo el mundo para encontrar nuevas alternativas. Tomamos la iniciativa en el diseño. Aunque no se nos solicite, solemos ofrecer cambios en el diseño que pueden reducir el peso y mejorar el impacto del producto. Como multinacional, con oficinas en Europa, EE. UU. y Asia, tenemos la capacidad de aprovechar la innovación independientemente de dónde tenga lugar. Junto con nuestros compañeros del sector, podemos marcar una enorme diferencia en esta misión compleja, pero de vital importancia.

– Jeremy Garrard, director de Design & Advanced Technologies.

Este artículo se publicó en el suplemento Raconteur, titulado The Future of Packaging («El futuro del packaging»), en The Times el 18 de julio de 2018. Lee la publicación completa aquí.