21/01/2021

Cuando el cuerpo siente el mundo: una entrevista sobre somadesign

Cómo desarrollar productos mejores y más empáticos escuchando a nuestro cuerpo y sus percepciones del mundo

Anna del Corral es doctora en Ciencias informáticas y Research Leader del Área de Well-being de la prestigiosa ELISAVA Design and Engineering School. Rubén Caño es diseñador senior en Quadpack y profesor de ELISAVA, además de un artista de gran talento. Ambos colaboran desde hace años en proyectos de investigación patrocinados por Quadpack en los que universitarios asumen el reto de desarrollar packaging centrado en las personas y con un planteamiento futurista. Les hemos reunido para celebrar un coloquio inspirador sobre cómo la experiencia física puede influir —y orientar— el desarrollo de productos. Abre tu mente al maravilloso mundo del somaesthetics y el somadesign:

¿Qué son somaesthetics y somadesign?

Anna: Somaesthetics es una corriente filosófica que estudia la relación de la persona con el mundo, empleando el cuerpo como mediador. Fue desarrollada a finales de la década de 1990 por el filósofo Richard Shusterman, partiendo de la premisa de que es posible sentir e interactuar mejor con el mundo desarrollando las capacidades de percepción corporal. Por su parte, el somadesign es la aplicación del somaesthetics al desarrollo de productos. Al agudizar su percepción corporal, los diseñadores pueden crear soluciones íntimamente ligadas con los usuarios y su relación con su entorno.

¿Cómo el sector de la cosmética ha utilizado el somaesthetics y el somadesign para impulsar la innovación?

Anna: Comenzó con las pantallas, en el campo de la experiencia del usuario, y ahora también se aplica a los objetos. En el campo de la cosmética existen varios ejemplos, desde un aplicador que se acciona con gestos más naturales e intuitivos hasta un packaging que tiene en cuenta las diferencias entre personas.

¿Cuál es vuestra experiencia con los proyectos de fin de grado en el ámbito de los envases para cosméticos?

Rubén: Todo comenzó como un juego. Planteamos el reto de resolver un problema al que lleva dando vueltas la industria de la perfumería desde hace un tiempo: ¿cómo fidelizar a las nuevas generaciones? Les pedimos a los alumnos que aportasen sus ideas.
Anna: Esto ocurrió en 2017, y como resultado realizamos una "auto etnografía". Los alumnos debían identificar todos los olores que hubiesen percibido a lo largo del día y registrar sus reacciones físicas y emocionales ante ellos. De este modo se hicieron conscientes de esos olores y la respuesta que despertaban en ellos, y adquirieron una mayor empatía a la hora de diseñar productos. A este le siguieron otros proyectos, todos ellos centrados en el cuerpo como receptor sensorial: de distintos alimentos, de sus casas, de su ropa, etc.
Rubén: Algunos proyectos fueron muy potentes; uno de ellos, por ejemplo, se centraba en las personas mayores. Una de las alumnas —María— se inspiró en su abuela, que solía estar muy orgullosa de su cuidado aspecto físico. Debido a la artrosis, su movilidad se había visto reducida y ya no podía realizar sus rituales de belleza, a lo que reaccionó con un cierto aislamiento social. Así que María desarrolló una línea de productos para personas con movilidad reducida (aunque también puede utilizarlos cualquier otra persona). Si analizas los cuerpos con una regla y un compás, diseñarás magníficos productos para el 75% de la población. Utilizando tu cuerpo y el de los demás como instrumento puedes diseñar productos pensados para todo el mundo.

¿Qué papel juega la sostenibilidad en el somadesign?

Anna: Pensemos en el packaging vacío, por ejemplo. ¿Qué significa para una persona tener que desecharlo? Hoy en día, un sentimiento de malestar. En lugar de recipientes que terminarán en la basura, el packaging debe convertirse en un concepto, en un producto minimalista que me permite conservar la fórmula en las mejores condiciones y me ayuda a aplicarla. Algo que completa todo el ciclo de vida y me hace sentir mejor.
Rubén: Debemos ir más allá de la noción de packaging y abordar el producto como un todo. La sociedad está pidiendo algo distinto. Si un packaging se convierte en una herramienta, es algo que quizás desees conservar de por vida.

¿Cómo ha afectado el COVID-19 a la forma de experimentar el mundo y, en consecuencia, a la forma de consumir productos cosméticos?

Anna: Una de las consecuencias es la caída en las ventas de maquillaje y fragancias, y no porque llevemos mascarilla o no salgamos tanto como antes. Cuando llevas veinte años maquillándote y utilizando perfume, tiene que ocurrir un cambio importante a nivel emocional para que dejes de hacerlo de forma tan repentina. Es el momento de replantearse qué es importante para las personas y cómo ofrecérselo de forma social y ambientalmente respetuosa.
Rubén: Pienso que también se han creado nuevas rutinas. La gente siente que cuando deja sus casas se interna en un ambiente inseguro, así que creo en los productos de belleza con un efecto placentero. Un limpiador de manos colorido que también pueda ser un accesorio o un maquillaje que se convierte en un gesto lúdico y a la vez seguro.

Rubén y Anna hablarán de Somaesthetics y Somadesign el 28 de enero, durante los Beauty Innovation Days organizados por Beauty Cluster Barcelona.